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La carta escrita de un misionero en el campo musulmán

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YO SOY PARTE DE LA FRATERNIDAD DE LOS QUE NO SE AVERGÜENZAN”.

En estos tiempos de prosecución del Islam contra los cristianos en el Medio Oriente, la iglesia cristiana debe meditar sobre el desafío de continuar proclamando el mensaje de salvación, orando y ayunando con fervor. Les compartimos el contenido de la carta de un misionero cristiano entre el pueblo musulmán. Esta carta fue encontrada tras morir por la causa de Cristo en manos del conjunto terrorista ISIS.

Ya eché mi suerte, ya he rebasado una línea, ya tomé una decisión. Yo soy su acólito y no miro atrás, no aflojo el paso, no reculo y no me quedo quieto. Mi pasado está redimido. Mi presente tiene sentido y mi futuro está asegurado. Ya no aguanto más esa vida mediocre: caminar por vista, tener rodillas suaves, sueños sin color, visiones domesticadas, hablar mundanamente, vivir asequible y tener metas enanas. Ya no necesito la preeminencia, la prosperidad, la posición, la promoción, los aplausos o la popularidad. Ya no necesito tener la razón, o ser el primero, o el mayor, o bien ser reconocido o bien elogiado, o bien recompensado. Ahora vivo por fe y me apoyo en Su Presencia, ando con paciencia. La oración me levanta y trabajo por el poder de Su Espíritu He enfilado mi rostro. Mi marcha es acelerada. Mi meta es el cielo. Mi paseo es estrecho, mi senda es áspera, mis compañeros son pocos mas mi guía es confiable y mi misión es clara. No me pueden comprar, no me pueden disuadir, no me pueden desviar, no me pueden seducir, no pueden mudarme el rumbo, no me pueden engañar, no me pueden demorar. No voy a flojear ante el sacrificio, no voy a titubar en presencia del contrincante. No negociaré en la mesa del enemigo, no voy a pensar frente a los charcos de popularidad ni voy a zigzaguear en el laberinto de la mediocridad. No me rindo, no me callo y no doy tregua hasta que haya continuado, acumulado, orado, pagado y predicado la causa de Cristo. Yo soy un acólito de J.. Voy dar hasta que ya no pueda más, predicar hasta que todos sepan y trabajar hasta el momento en que Él venga…y cuando Él venga por los suyos, no va a tener problemas en reconocerme pues mi bandera va a estar en alto”.

La Biblia dice: Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. San M. 10:28.

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1 COMMENT

  1. por IPUH on 23 mayo, 2012 11:31 am Bendiciones hermana Castillo, las heamanrs organizadoras del evento nos han echo saber que no tendre1n servicio de guardereda, por lo que lamentan hacerle saber que solo se aceptare1n heamanrs con nif1os me1s grandes de quienes las madres puedan tener control.

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